
No se puede tener una versión maniquea de la realidad. Al menos, no fuera de la pantalla. Es que en las ficciones es muy sencillo determinar quién es malo y quién es bueno, pero no así en el mundo de los mortales.
Es la tele, las heroínas suelen ser ingenuas, nobles y de buen corazón; las villanas, en cambio, parecen disfrutar de los choques frontales con la bondad, son despiadadas en sus objetivos y no les importa nada con tal de obtener lo que desean. Isabel Macedo se encuadra dentro de las villanas perfectas. Al menos eso revelan sus actuaciones.
“Marga” en “Botineras”; “Serena” en “Don Juan y su bella dama”; “Delfina” en “Floricienta”; los ejemplos sobran. Al parecer, la actriz encarna el psyche du rol para ese tipo de papeles.
Pero no termina allí dentro de la pantalla. Al parecer, los comentarios de sus colegas, de los técnicos y de algunos allegados la emparentan con sus personajes: Macedo, al igual que sus caracterizaciones más recordadas, es la enemiga pública número uno de las mujeres de la farándula local.
Esta vez, parece que el conflicto se produjo dentro del seno del elenco de “Botineras”. Aunque desde el principio se presentó como un elenco coral, Florencia Peña había comenzado como la cabeza visible de las mujeres.
Con el correr de los programas, y el poco acompañamiento de rating, la ecuación se dio vuelta. Primero se priorizó el personaje de Romina Gaetani y su veta de acción; ahora se intenta apelar al histrionismo de Marga, compuesto por la morocha en cuestión.
Y es aquí donde radica el conflicto. Peña no soporta los aires de diva de Macedo, y se lo hizo saber a la plana mayor de Underground. Pablo Culell, director de producción y contenidos, le recomendó esperar a que Sebastián Ortega regrese de las vacaciones para presentar la renuncia, lo que sería un hecho.
Pero, por lo general, los problemas de Macedo con sus congéneres se ocasionan por el sexo opuesto. O sea, por lo bajo (y no tanto) afronta rumores de “roba novios”. Es decir, las malas lenguas la acusan de coquetear con hombres comprometidos. Ella –por supuesto– lo desmiente y comenta que no entiende el porqué de semejante acusación.
“Yo no me meto con nadie –repite ella, ante quien quiera oírla–. Me culpan de todo y no puedo entenderlo”. Algunas de las personas que comparten a diario almuerzos laborales con ella la escucharon ejemplificar su sentimiento: “Dijeron que yo estaba saliendo con Nico (Cabré), pero es mentira, si se está comprometiendo para casarse. Si yo me hubiera metido en esa pareja, estaría terminando”.
El otro inconveniente fresquito es el supuesto enojo de Juana Viale por las escenas de tono elevadas entre su pareja, Gonzalo Valenzuela. “Si Juana está enojada no tengo la culpa –deslizó Macedo entre sus allegados–. Que vaya a quejarse con Ortega, si es él quien manda estas escenas. ¿Se piensa que yo las elijo?”.
De todas maneras, para alejarse de la fama que le armaron, Macedo grita a los cuatro vientos que por ahora elige la soledad, que ya tuvo demasiado con los hombres y que por ahora solo tiene tiempo para pensar en su próxima mudanza, ya que necesita renovar energía. Al menos eso le confesó a sus íntimos.
Fuente: 24 CON